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jueves, 9 de abril de 2009

Mi semana santa

Jueves Santo. Comienza la semana santa, y con ello comienzan mis días de aburrimiento, de estar encerrado en casa, mientras muchas personas disfrutan de paseos, viajes a la playa, a otra ciudades, a cualquier otro lugar para salir de la rutina. Me levanto a la misma hora de siempre, desayuno. Hoy mi hermano me acompaña, no fue a trabajar, nos ponemos a limpiar la casa, (pues, mi mamá también anda de vacaciones) salimos a comprar la comida. Regresamos, preparamos el pescado y la ensalada, comemos, limpiamos la mesa y el resto de la tarde solo perdemos el tiempo. Yo veo una película, La Vida es Bella, no la había visto a pesar de que ya me la habían recomendado, termino de verla, me ha gustado lo suficiente como para anotarla en mi lista de películas favoritas. Llega la noche, salgo con mi hermano al centro, entramos a la catedral, caminamos hasta el templo de la Merced, hay mucha gente, nos impacientamos (los dos siempre hemos tenido muy poca paciencia cuando se trata de las multitudes jeje, que exagerado soy!). Entregamos la película en el videocentro, vamos a plaza Zapotlán por un café, terminamos comprando un chocolate frío. Regresamos a casa, cenamos, veo la televisión, se hace más tarde, pero decido ver otra película. Esta vez, Encrucijadas, se suponía que la vería para si yo le entendía, pero la verdad es que me ha dejado confundido el final. Aun con ese detalle, muy buena película, también se va a mi lista. No recuerdo que hora es, sólo se que es tarde, pero todavía tengo ganas de leer, aunque sea un rato, y después a dormir.
Viernes Santo. Despierto a la misma hora, aunque todavía tengo sueño. Me levanto, tengo la misma rutina del día de ayer, con la diferencia de hoy habrá comida familiar y no es necesario ir a comprar nada. Mientras se llega la hora de la comida, me conecto un rato para checar mis correos, ver quien esta conectado para platicar, casi no hay nadie, de seguro todos andan de vacaciones. Busco información de la película que vi ayer, espero entender un poco, leo pero no encuentro información que realmente me ayude. Dos treinta de la tarde, es hora de ir con la familia, antes, pasamos a Soriana. Buscamos algo para llevar, tal vez unas cervezas, digo yo, pero mi hermano dice que mejor un vino tinto. Ok, me parece perfecto. Llegamos a casa de mi abuelo, ya están todos mis tíos y mis tías, la mesa en el patio llena de comida, al fondo los gritos de mis primos y sobrinos, todos juegan, por un instante me llega una nostalgia, recuerdo mi infancia, yo también jugué, reí, corrí por esa casa llena de recuerdos. Regreso a la realidad, me tomo una cerveza, dos, tres. Abren la botella de vino tinto, me tomo un vaso, sigo comiendo, es día de comer hasta más no poder (cada viernes santo es lo mismo con mi familia jaja). Me siento lleno, ya no como más, sigo tomando vino tinto, disfruto de la plática de mis tíos, de sus chistes, de sus tonterías, de sus bromas, de las burlas que se hacen unos a otros. Yo sigo tomando vino, me doy cuenta que soy el único que bebe de la botella. Ya no más, si sigo tomando me pondré borracho. De tan bien que la he pasado, no me doy cuenta que ya es tarde. Regreso a casa con mi hermano, a las 2100 hrs. será la procesión del silencio, nunca he visto una, quiero verla. Llegamos puntuales, vemos la procesión, es pequeña, pero me agrada. Volvemos a casa, voy ansioso, necesito llegar a conectarme, es urgente, es necesario. Llegamos, me conecto, y ahí esta todavía, platicamos un rato, nos despedimos. Me desconecto, no hay nada más que hacer aquí. Veo la tele un rato, me acuesto un poco más temprano pero no para dormir, sino para leer un rato, se hace tarde, es hora de dormir otra vez.
Sábado Santo. Hoy, despierto un poco más tarde de lo común, la mañana es tan rutinaria como tantas otras, hoy todo es más aburrido. No pasa gran cosa, por un momento me siento desesperado, enfadado. Se llega la hora de comer, después me duermo un rato. Por la tarde, me baño y decido ir por el periódico hasta el centro, pero decido irme caminando. Las calles están tranquilas, como rara vez lo están. En el trayecto, escucho el canto de las aves, veo una familia volando un papalote desde la azotea de su casa. Volteo a ver el papalote y de nuevo los recuerdos de mi infancia me invaden. Sigo caminando, se puede escuchar el aire que juega con las hojas de los árboles, las calles siguen estando relativamente solas. Paso por videocentro y entro a buscar alguna película para verla más tarde. Rento El Niño con el Pijama de Rayas. Ahora me dirijo al centro, me topo con un profe de la escuela, lo saludo, comentamos algunas cosas, me despido y sigo mi camino, voy y busco el periódico, doy una vuelta al centro. Realmente no hay mucho que hacer o ver, mejor regreso a mi casa. Camino hasta la parada del camión y veo a mi hermano, corro para alcanzarlo, me subo al carro. En mi casa, tampoco hay mucho por hacer. Decido ver de una vez la película, esta vez no puedo conectarme, mi hermano esta ocupando la computadora, me estréso un poco, porque no podré platicar hoy contigo. Sigo viendo la película, se termina algo tarde. Otra más que va mi lista. Me acuesto, es tarde, pero tengo la necesidad de leer, el libro que leo me tiene un tanto atrapado. Esta vez leo más de lo normal, cuando me doy cuenta ya son las 03:00 am, mejor me duermo ya.
Domingo de Pascua. Me levanto después de las once, desayuno, es un día bastante aburrido. Transcurren las horas rápido (algo a mi favor). Lavo mi ropa, me doy cuenta que esta vez no será la excepción, de nuevo manche mi ropa con una playera de color. De nuevo llega la hora de la comida, hoy no están todos mis tíos. Comemos y regresamos a casa, veo una película más, esta vez, La Vida en Rosa, ya la había visto, pero no importa, es una excelente película. La disfruto bastante, aunque dura más de dos horas, se me pasan volando, no las siento (me siento contento porque regresas, pero saber que estás triste, me pone también de la misma manera). Termina, tengo sueño, presiento que sino me recuesto un rato, me dolerá la cabeza. Despierto a las 21:30, salgo a comprar la cena con mi hermano, esta vez cenaran con nosotros, mi otro hermano, mi cuñada y mi sobrino. Ya son más de las doce, el dolor de cabeza si me llegó. Ya me acostaré, pero antes leeré de nuevo, no puedo dejar ese libro, la verdad me ha atrapado, hay tanto que decir de ese libro y de lo que me hace sentir y pensar, pero no lo haré aquí. Ahora sólo sé que quiero dormir, porque mañana cuando despierte, mi mamá habrá llegado, tu habrás llegado y eso me hace feliz.
Nota. Noche y día he pensado en ti, te he extrañado. En cada rincón de estos cuatro días has estado tu, tan presente como nunca.

lunes, 20 de octubre de 2008

Un Fin De Semana.

Un fin de semana en mi vida pude llegar a ser de lo más ordinario en este mundo, pero este fin de semana pasado fue una excepción. Durante este sábado y domingo hubo tres momentos que quedaran marcados en mi vida.
Tu voz me facino desde el primer momento que te escuche, y ahora me acompañas en todo momento.

Tal y como lo esperaba, el concierto de Lila fue simplemente fabuloso, la verdad es que no esperaba menos. Desde momentos antes de llegar al teatro Diana -lugar donde se presentaría- ya comenzaba a sentir la emoción de ver y escuchar por primera vez a esa gran mujer. Eran las 21:00 horas cuando dieron la tercera llamada para anunciar el comienzo del show. Las cortinas se abren, los músicos tocan sus instrumentos, en medio del escenario el micrófono espera pacientemente, y de pronto, aquella hermosa mujer de piel morena, de cabello trenzado por listones de color rosa mexicano, sale de un costado del escenario para interpretar la primera canción de la noche, y así continuar durante hora y media sus nuevas y sus ya conocidas canciones.

'Vámonos', 'Ojo de culebra', 'Mínimum Wage', 'Silent Thunder', 'Yo envidio el viento', 'Los pollos', 'Nayla', 'Perro negro' fueron algunas canciones que formaron parte del repertorio. Pero escuchar esa manera tan exquisita de interpretar 'Paloma Negra', provoco que la piel de todo mi cuerpo se erizará durante toda la canción. Poco a poco la noche fue subiendo de nivel, hasta llegar a la "Cumbia del mole", que hizo que nos desprendiéramos de la butaca, cosa que logro repetir con el corrido de "Tacha la teibolera".
Esperaba que durante el concierto interpretara 'La iguana', una de mis canciones favoritas, desafortunadamente no lo hizo, pero si interpretó 'El feo', esa canción que desde que la escuche por primera vez la hice mía. El concierto terminó con "La Llorona" y con el público aplaudiendo de pie, por supuesto que yo era uno de ellos. Aplaudí hasta que me cansé, en mi rostro solo había una sonrisa, y al final la satisfacción que sentía era difícil de explicar.
Aquí les dejo esa canción que hizo y sigue haciendo vibrar hasta mis huesos, cada vez que la escucho. Ojala la disfrutes como yo lo hago.

Se dice que los verdaderos amigos se cuentan con una sola mano, y que a veces sobran dedos. Pero tengo la dicha de poder decir que a mis verdaderos amigos los cuento con las dos manos y me haría falta una más.

Recuerdo que me dijiste, que en por un momento llegaste a pensar que solo platicaríamos una o dos veces y hasta ahí quedaría todo, ya viste que no fue así. Hace tiempo que hemos platicado, y a pesar de la distancia y de no habernos visto nunca, ya sentía que te conocía los suficiente. Este fin de semana tu te convertiste en uno de esos momento que se quedaran grabados en mi vida. La platica tan amena, la salida al antro, la larga caminata del domingo, los chocolates, tu amabilidad, tu familia, todo eso y más, son cosas que siempre se llevarán en el recuerdo y el corazón.

Gracias por esa amistad, por la confianza, por tus palabras de aliento, en pocas palabras, GRACIAS por todo. Y recuerda que lo que más importa es estar bien uno mismo. Y de regalo, un vídeo para recordar esos amores que a pesar de lo que nos hacen sufrir, al final siempre terminamos agradeciendoles todo...

Esa palabra que escuche de regreso a Guzmán, será imposible borrarla de mis recuerdos, igual que ese noche del sábado, que por unas horas, parte de mi mundo raro dejó de ser solo un sueño para convertirse en realidad.

Sin temor, sin preocupación, sin dudas, sin enojo, sin un resto de rencor, sin tener que ocultarnos, sin tener que fingir, sin tener que volar a otro mundo fuera de aquí, así fue como la Noche me tuvo entre sus brazos, mis labios besó y al final durmió abrazada a mi.

Esa Noche que durante mucho tiempo solo fue de filosas lunas menguantes, que cortaban las venas de mi respiración, se convirtió en la Noche de luna llena que terminó de sanar las llagas de ese maldito pasado.

Gracias a esa Noche, que tomó mi mano y me llevo a volar por lugares desconocidos; Gracias a esa Noche, que de nuevo me acompañó en un viaje más, Gracias a esa Noche, que se embriago junto a mi; Gracias a esa Noche por la magnifica noche del 18 de octubre.

Por último, una canción que desde antes de iniciar el fin de semana, ya estaba en mi mente. Y que ahora se la dedico a esa Noche, para que siempre recuerde ese fin de semana...


KiKo...

"Un fin de semana, que será un recuerdo vivo para toda la vida."